El hombre que amaba a Franco Battiato (fragmento)

El silencio espesó la conversación durante unos cuantos segundos.

– Sacadas del contexto de la música, esas letras resultan extrañas, y más si se quedan en un par de versos –intentó justificarse Orlando–. Por eso busco el libro. Hay algo de vano y de estúpido en la vida. Esta obra divina aparentemente perfecta, la Creación, está llena de dolor y de torpezas. Es una sinfonía, sí, y todo resulta armónico al final, pero tomados de uno en uno, los músicos no generan más que ruido. La prueba está en que el alimento de la vida es la muerte de los otros.