Como ciudadano, siempre me ha interesado lo que ocurre en mi ciudad y en el mundo. Como persona, siempre me han maravillado las emociones y los sentimientos que anidan en cada uno de los seres humanos. Como lector, siempre me han gustado los libros de grandes tramas y personajes maravillosos, realizados con imaginación, precisión y sencillez.
Como escritor, siempre he procurado escribir lo que me habría gustado leer.
Un día me puse a escribir la historia de un asesino extraordinario y, muchos años después, me di cuenta de que había escrito la Historia Moderna de un mundo no muy distinto del nuestro, aunque totalmente ficticio, con dos ciudades emblemáticas, Sholombra y Nógdam. Eso es, en esencia, la trilogía de Occidente.