Novelas, cuentos, distopía

Yo la amaba y tenía la obligación moral de prevenir tanto como la de reparar. Prevenir es la obligación fundamental del que ama. Muchas veces, los jóvenes se empeñan en tirar su vida por la borda. Los padres ven clara la ruina en el futuro de sus hijos, como se ve un abismo en el plano de un terreno conocido, pero nada pueden hacer, porque ni son atendidos ni escuchados, por más que señalen con el dedo el lugar exacto en el que se acaba la tierra. Nada pueden hacer salvo asistir deshechos a esa alegría fácil y pueril que precede al desastre. Hasta que se consuma la desgracia, los padres derrotados arrastran como espectros su dolor de vencidos. Como ser que ama, yo estaba obligado a la prevención, para evitar la desgracia de mi amada y la mía propia, como lo están los padres respecto de los hijos. Ania nunca vería el abismo que yo le señalara con el dedo o, aún peor, lo vería pero no podría evitar su llamada.